La ciudad inteligente y otras promesas que no cumplimos

Estos días Madrid celebra la ciudad del futuro en ferias como REBUILD. Sensores, industrialización, dashboards. Todo parece encajar. Hasta que aparece la pregunta incómoda: ¿Qué ciudad crean realmente esos sistemas cuando salen del simulador y llegan a la realidad: al suelo, a las normas y al precio de la vivienda? Cuando densificamos sin pensar, los datos sirven al inversor. Cuando pensamos sin datos, la ciudad se rompe sola. Hay una tercera opción. Casi nadie la elige.

Rosalía, los herederos del vacío y el retorno de la fe

Tras la resaca del individualismo, resurge el ansia de comunidad; tras la saturación del deseo, el anhelo de sentido. No es una vuelta al dogma, sino al asombro. Los mismos jóvenes que crecieron confinados entre pantallas y algoritmos descubren, con desconcierto para sus padres, que el alma existe.

Bad Bunny en el museo

Nos obsesiona el planeta que dejaremos a nuestros hijos, pero quizás sea más preocupante los hijos que dejaremos al planeta. Hemos construido una sociedad donde el éxito parece depender del mérito, del esfuerzo y del talento. Pero en un mundo donde los algoritmos filtran oportunidades,¿qué tan cierta es esa promesa?